El Centro de Supercómputo de Barcelona (BSC) esbozó la hoja de ruta de Europa para cómputo cuántico-clásico híbido, integrando procesadores cuánticos con fabric HPC para cargas de trabajo científicas e industriales. La iniciativa de BSC refleja los esfuerzos de la UE para construir infraestructura cuántica soberana independiente de jugadores dominantes de EE.UU.