Una vulnerabilidad crítica del kernel Linux apodada 'Dirty Frag' permite acceso root inmediato en sistemas afectados, sin versiones parcheadas disponibles y sin advertencia previa de los mantenedores. La falla afecta a la mayoría de las distribuciones de Linux implementadas desde 2017, con similitudes a anteriores bugs de corrupción de memoria tipo Copy Fail. El incumplimiento del embargo significa que las empresas que ejecutan kernels sin parches enfrentan exposición inmediata en infraestructura orientada a internet.