Oracle se desploma 19% en la peor semana desde 2001; carga de deuda de $130B dispara reevaluación
Las acciones de Oracle cayeron 19% durante la semana que terminó el 26 de junio de 2026, marcando su peor semana de operación en 25 años y la caída más pronunciada desde agosto de 2001 durante el crash de la burbuja de internet. El desplome refleja creciente ansiedad de los inversores sobre la enorme carga de deuda de la empresa, flujo de caja libre negativo y capacidad no comprobada de monetizar su apuesta de $50 mil millones en infraestructura de IA a OpenAI. Las acciones de Oracle han perdido 55% de su valor desde un pico de capitalización de mercado de $900 mil millones en septiembre de 2025.
A fines de mayo, Oracle llevaba $130 mil millones en deuda mientras que los gastos de capital se dispararon 162% a casi $56 mil millones en el fiscal 2026. La empresa registró flujo de caja libre negativo de $24 mil millones en el último año fiscal. A pesar de señales sólidas de demanda de clientes para su infraestructura de IA, Oracle está quemando efectivo para construir centros de datos a escala sin control de la pila tecnológica en la que los clientes dependen—poniendo en riesgo el margen y la ventaja competitiva.
Oracle anunció planes para recaudar $40 mil millones a través de deuda y capital en el fiscal 2027 solo, después de $43 mil millones en deuda y $5 mil millones en capital recaudados en el fiscal 2026. La intensidad de capital refleja una apuesta de infraestructura de alto riesgo, pero la ausencia del cofundador Larry Ellison en la llamada de ganancias más reciente subraya realineación interna. Ellison posteriormente cayó detrás de los cofundadores de Google, Jeff Bezos y Michael Dell en la lista de las personas más ricas del mundo, consecuencia del colapso de la acción.
71% de los analistas recomiendan comprar la acción, la proporción más alta en 15 años, sugiriendo creencia en el alza de IA a largo plazo. Sin embargo, el repreci de mercado refleja ansiedad a corto plazo: servicio de deuda, coeficientes de apalancamiento y ritmo de dilusión de capital ahora compiten por la atención del inversor junto con el sentimiento de demanda. Los profesionales deben monitorear los objetivos de capex anunciados para el fiscal 2027 y la trayectoria de FCF como pruebas clave para determinar si la apuesta se escala o requiere reestructuración.