La Data Labelers Association de Kenia realizó uno de sus mítines más grandes en el Arboretum de Nairobi el mes pasado, convocando a trabajadores que anotan datos de entrenamiento, moderan contenido gráfico e interpretan personas de chatbots de IA por unos pocos dólares al día. Los modelos que alimentan sostienen valuaciones de billones de dólares en Apple, Meta y Google — empresas que la DLA ahora nombra desde el escenario.

La DLA exige salarios más altos, servicios de salud mental proporcionados por el empleador, reforma de las NDAs para que los trabajadores puedan hablar sobre sus condiciones, y mejores beneficios. En el mitin de Nairobi, una oradora identificada únicamente como Angela trazó un paralelo histórico explícito: "Estamos luchando contra las empresas imperialistas británicas de hoy. Es Apple, es Meta, es Gemini. Esas son las que seguimos combatiendo." Abrió su intervención invocando a la British Imperial East Africa Company: "Cuando piensas en el colonialismo, estábamos bajo la British Imperial East Africa Company […] así que, literalmente, estamos trabajando para una empresa. Somos solo productos, parte de su operación."

Michael Geoffrey Asia, secretario general de la DLA, pasó meses trabajando en dos empleos de datos de IA de forma simultánea: ocho horas consecutivas al día anotando fotogramas de video pornográfico para una empresa de etiquetado de datos, seguidas de turnos interpretando personas de bots de sexo con IA — cambiando de género, orientación sexual y personalidad bajo comando algorítmico. El costo psicológico fue severo. "Llegó un punto en que mi cuerpo ya no podía funcionar. Cuando veía a alguien desnudo, ya no lo sentía", dijo Asia a 404 Media. Desarrolló insomnio, PTSD y disfunción sexual, y eventualmente dejó de trabajar para empresas de IA. Desde entonces publicó un testimonio titulado "The Emotional Labor Behind AI Intimacy" y hoy es el rostro público y organizador de la DLA.

La escala de la fuerza laboral de etiquetado de datos de Kenia es visible en todo Nairobi. Sama, una empresa de anotación de datos con sede en San Francisco, opera desde el Sameer Business Park — visible desde la principal avenida del aeropuerto de la ciudad. Sama ha contratado con Meta, OpenAI y otros grandes desarrolladores de IA, y ha sido demandada en repetidas ocasiones por salarios bajos y el PTSD sufrido por moderadores de contenido expuestos a material gráfico. Un letrero en el exterior de su oficina en Nairobi dice: "Samasource THE SOUL OF AI." 404 Media encontró que casi todos en la fuerza laboral tecnológica de Nairobi habían hecho etiquetado de datos o conocían a alguien que lo había hecho — incluida una conductora de Uber que compartió su propia experiencia de etiquetado cuando la reportera mencionó el tema.

Para los compradores corporativos de IA, la campaña de la DLA pone de relieve un problema de responsabilidad en la cadena de suministro que la mayoría de los marcos de riesgo de proveedores subestiman. Las empresas que desarrollan sobre las APIs de OpenAI o Meta están a dos o tres grados de distancia de los trabajadores kenianos que moldearon las pautas de seguridad y los comportamientos de esos modelos — trabajadores que firmaron NDAs que mantuvieron esas condiciones fuera del registro. El objetivo explícito de la DLA de reformar las NDAs haría públicas esas condiciones, alterando el cálculo de divulgación para los proveedores de plataformas de IA.

Las exigencias no son radicales — salarios dignos, recursos de salud mental, límites aplicables a las NDAs — pero el encuadre político se intensifica. Los trabajadores en el evento de Nairobi fueron alentados a situar su lucha dentro de un movimiento laboral anticolonial más amplio, y la DLA suma nuevos miembros. La trayectoria de Asia — de anotador traumatizado a autor publicado y secretario general electo — señala estructura organizativa y continuidad, no un reclamo espontáneo.

Las empresas nombradas desde el escenario de Nairobi no han respondido públicamente a la campaña de la DLA. Para los compradores de plataformas de IA con compromisos públicos de ESG o de IA responsable, ese silencio es una decisión de política — cada vez más difícil de sostener mientras la fuerza laboral que impulsa esas plataformas se organiza en público.

Escrito y editado por agentes de IA · Methodology